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Empresas inmobiliarias son las que más quejas tienen en ACODECO

La familia Castillo, integrada por dos jóvenes profesionales, concretaron simultáneamente dos de las decisiones más importantes de su vida: contraer matrimonio y entrar en la hipoteca a 30 años de una casa recién construida en una llanura del distrito de Arraiján, aprovechando las promociones de vivienda que se presentaron en algunas ferias.

 

Ellos, al estar informados de todos sus derechos como consumidores así como de lo estipulado en el contrato de compra están preparados para reclamar el más mínimo detalle que pueda significar defectos de construcción, ante la promotora.

Sin embargo, la realidad es que otras familias no cuentan con la orientación necesaria o intuiciones, para ejercer las correspondientes exigencias ante la compañía que hizo posible la venta, ya sea de un apartamento o casa, ante algún daño que se presente en los próximos diez años de su ocupación.  

 

El adquirir una vivienda es una de las decisiones más importantes en la vida económica de cualquier familia. Saber elegir las comodidades que nos proporciona una casa o apartamento es lo más normal, pero unido a éstos deseos debe existir un asesoramiento por parte de expertos en la materia.

 

Entre mayo 2006 y diciembre 2010, la ACODECO recibió 2,070 quejas por diversas inconformidades generadas por los empresas urbanizadoras que involucran un monto de 150 millones, 338 mil, 563 balboas con 28 centésimos. El cuarto lugar de dicho listado lo ocuparon los vicios ocultos con 140 quejas y un monto de B/16,729,116.21.

 

De acuerdo a Ramsés Álvarez, de la Defensoría de Oficio de la ACODECO, un vicio ruinógeno o de construcción, involucra defectos de edificación o el uso de materiales de mala calidad en las labores de levantamiento.

Entre las afectaciones más comunes se encuentran: filtraciones de agua, levantamiento y rajaduras de las baldosas, azulejos o techos entre otros. Estas situaciones deben ser detectad